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El instrumento de viento saenghwang

#Al son de Corea l 2018-09-05

Al son de Corea


Dicen que cuando Wang San Ak 왕산악 del reino de Goguryeo creó la cítara geomungo, descendió una grulla negra y bailó al ritmo de los sones del instrumento. Siglos después, hicieron una flauta a partir de una caña de bambú mágica enviada por el rey Munmu, el gran monarca de Silla que unificó los reinos de la península coreana en el año 676 y se convirtió en un dragón para proteger al país tras su muerte La flauta se llamaba “manpasikjeon” y aplaca todas las olas del mundo, pues cuando tocaban este instrumento de poderes especiales, caía la lluvia aliviando la sequía, se retiraba el ejército enemigo y desaparecían las preocupaciones. Probablemente estas historias nos suenen rídiculas en la actualidad, pero los antiguos estaban convencidos de que la música tenía grandes poderes. Otro instrumento de categoría mítica fue el saenghwang, que se parece a la gaita. Según la mitología china, Nuwa, la diosa madre creadora de la humanidad se lo regaló a los seres humanos con el fin de llevarles la felicidad. También creían que era el instrumento predilecto de los ángeles femeninos del budismo, conocidos con el nombre de “bicheon”.

“Bicheongsang”  - Son Beom Ju en el saenghwang; Kim Chang Su en la cítara y el tambura; Kim Gyeong Su en el tambor y la tinaja de agua


Los “bicheon” se parecen a los ángeles en que pueden volar, pero no poseen alas. Tienen apariencia de mujer y se las representa flotando suavemente entre las nubes, con sus mangas y trajes ondeando al viento. Siempre aparecen tocando instrumentos musicales, sirviendo el té o encendiendo el incienso. Observando con atención, pueden verse en las pinturas y esculturas que adornan los templos budistas. Por ejemplo, la campana de bronce del templo Sangwonsa, fabricada en el año 725, luce en su superficie un hermoso trabajo en relieve que muestra a dos bicheon arrodilladas sobre una nube, una tocando el saenghwang y la otra tocando el gonhu 공후. El saenghwang es un instrumento de viento que se hace ahuecando una calabaza y clavando encima cañas de bambú de distintas longitudes. Las cañas llevan dentro una fina lámina metálica, que produce un misterioso sonido vibrátil cuando se sopla por el instrumento. A los antiguos les parecía tan mágico que lo comparaban con el sonido que emitían los dragones y que su aspecto hacía recordar a un ave fénix con las alas plegadas.

“Baramgot” – Kim Kye Hee en el saenghwang


Kim Hong Do fue uno de los pintores más prominentes de la dinastía Joseon. Entre sus cuadros, hay uno que representa a un muchacho tocando el saenghwang debajo de un pino. El chico tiene el cabello peinado en dos rodetes a los costados, lleva una botella de licor a la espalda y una falda de plumas alrededor de la cintura. Su apariencia indica que es uno de los criados y a la vez discípulos de los semidioses taoístas. También se leen los primeros versos de un poema sobre el príncipe heredero Jin de la dinastía china de Zhou. Según cuenta la historia, el príncipe, a quien no le interesaban los asuntos de estado, encontró a los quince años a un maestro taoísta y se fue tras él montado sobre una grulla blanca como la nieve y tocando el saenghwang. Los versos que aparecen transcritos en la pintura dicen lo siguiente: “Las cañas de bambú son largas y cortas como un ave fénix con las alas desplegadas. / Resuena un sonido más conmovedor que los chillidos de un dragón en el salón de la luna”. Como si hubiera querido ilustrar el poema, una de las ramas del viejo pino se asemeja a un dragón a punto de levantar el vuelo y casi parece escucharse el saenghwang que toca el muchacho para borrar de la memoria los pesares del mundo.

“Olvido” - Kim Hyo Yeong en el saenghwang

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