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Un día en la misteriosa isla de Jebudo

#De Ruta por Corea l 2019-03-14

Corea a Diario

© South Korean island

A unos 2 kilómetros de la costa Songiori, en la ciudad de Hwasong,  provincia de Gyeonggi, se halla una pequeña isla de apenas 0,972 kilómetros cuadrados de superfecie pero con un encanto singular incomparable. Se llama Jebudo: un rincón misterioso, rodeado de mar pero al mismo tiempo conectado a tierra firme con una franja de tierra que se abre entre las aguas.

Acceder a ella y disfrutar de sus maravillas no está permitido a cualquier hora del día, lo cual le suma atractivo. Hay que esperar a que la marea baja desvele el ´camino de Moisés´, a través del cual se puede entrar a la isla en coche o caminando. Lo que ahora es una carretera pavimentada de 6,5 metros de ancho y 2,3 kilómetros de largo, era anteriormente un vasto humedal aislaba a los isleños del continente. Para entrar y salir era necesario cruzar ese humedal costero en el que se hundían hasta las rodillas. Pero a finales de los 80 construyeron una carretera facilitando el acceso. 

En este rincón al oeste de Corea, se produce todos los días el milagro de Moisés, dejando al descubierto una gran ‘s’ de cemento entre los humedales, que vuelve a esconderse bajo las aguas cuando la marea sube. Y si llegan justo a la hora en que empieza a bajar la marea, podrán gozar de una vista increíble donde el camino se abre paso en pleno mar abierto. Esta ruta aparece normalmente dos voces al día, de 6 a 12 horas aproximadamente, pero es recomendable consultar los horarios de tránsito en la página web de turismo, ya que varían según días y estaciones.  


© South Korean island

Una vez dentro de Jebudo, respirarán un aire distinto. Mar reluciente, bosques frondosos y montes verdes... ese es el paisaje de la isla Jebudo. Un enclave de ensueño que invita a apartarse de la rutina diaria y a sumergirse en la introspección entre la naturaleza. 

La mejor forma de pasar el día en esta isla bella y misteriosa es caminando por la ruta de senderismo llamado ´Jebikorigil (camino de cola de golondrina)´. Es un cicuito de 2 kilómetros que empieza del Estacionamiento de Faro en el Embarcadero de Jebudo, al extremo norte de la isla, y vuelve a ese mismo punto de partida, pasando por la Playa de Jebudo y el monte ‘Tapjesan’ –a unos 66,7 metros sobre el nivel del mar-. Les sugerimos hacer senderismo por la tarde si desean contemplar un bello panorama al atardecer. Una hora basta para el recorrido completo, pero hay que ir sin prisa, a fuego lento, para disfrutar y saborear todos los encantos que esconde: los colores marinos, el verdor del bosque, el silencio de la naturaleza, la nostalgia del atardecer... 

Otra interesante visita en Jebudo es el Pináculo Maebawui, ubicado al final del arenal, al sudoeste de la isla. Gigantescas rocas se erigen entre un pedregal, ofreciendo una vista única. Se trata de Maebawui –roca de halcón- ya que hace 30 años servía como nido para estas aves. Aunque ya no quedan estas criaturas, dependiendo del ángulo y con un poco de imaginación, podrán encontrar halcones volando o sentados, esculpidos en las rocas.

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