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Táctica de presión y persuasión de EEUU

#Noticias Plus l 2019-03-14

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ⓒYONHAP News

Las negociaciones nucleares entre Corea del Norte y Estados Unidos permanecen estancadas sin poder encontrar una salida tras el fracaso de la Cumbre de Hanói, y evidentemente la estrategia que actualmente despliega Estados Unidos hacia Corea del Norte es la táctica de combinar presión con persuasión. Pero, ¿en qué chocan principalmente Pyongyang y Washington?


En el método para lograr el desarme nuclear. Mientras Corea del Norte insiste en una desnuclearización por fases, que empezaría por desmantelar el centro de Yongbyon a cambio de una desactivación parcial de las sanciones internacionales en su contra, Estados Unidos desea una desnuclearización completa. En otras palabras, una solución total que abarque acciones adicionales más allá de inhabilitar el complejo nuclear de Yongbyon.


Sin embargo y pese a tal disonancia, Washington manifestó mediante su secretario de Estado, Mike Pompeo, que confía en que el régimen norcoreano cumplirá con la promesa de no volver a realizar ensayos nucleares y balísticos, ¿no?


Así es. No obstante, el canciller tampoco olvidó reiterar que aunque confía en la promesa de desnuclearización que hizo Kim Jong Un ya en seis ocasiones, Estados Unidos siempre priorizará los hechos por encima de las palabras.


Lo que se percibe en las recientes declaraciones de Pompeo es que está decidido a presionar a Corea del Norte hasta obtener lo que desea, pero que también cuida sus expresiones para no provocar a ese país. ¿No sintoniza esta actitud con el tono del nuevo informe del Gobierno estadounidense sobre la situación de los derechos humanos en el mundo?


Definitivamente, pues el informe 2018 de Washington que analiza la situación de los derechos humanos en cada país, si bien denuncia las violaciones cometidas en Corea del Norte, modera la intensidad de las críticas contra el régimen de Kim Jong Un. Por ejemplo, sigue empleando expresiones como “asesinatos por órdenes del Gobierno”, “desapariciones forzadas”, “torturas ejecutadas por las autoridades” y “detenciones arbitrarias por fuerzas de orden público”, implicando que los derechos humanos de los norcoreanos son sistemáticamente vulnerados por el régimen norcoreano, o al menos con su consentimiento o por su negligencia. No obstante, afirma que se basa en reportajes de prensa o estudios de organizaciones civiles pro derechos humanos, pero omite una evaluación subjetiva del Gobierno estadounidense sobre la realidad norcoreana, a fin no ocasionar situaciones comprometedoras.


En cambio, es claramente más rígida la postura de Estados Unidos respecto a las sanciones contra Corea del Norte, ¿verdad?


Sí, y eso se puede comprobar en la diligencia de Washington para fortalecer la cooperación internacional de cara a lograr un cumplimiento más cabal de esas medidas restrictivas. Así lo afirmaron recientemente dos personalidades clave en las negociaciones con Pyongyang: el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo, que se reunió el miércoles 13 con el secretario general de Naciones Unidas Antonio Guterres, y el delegado especial de Washington para políticas hacia Corea del Norte, Stephen Biegun, que inminentemente abordará el tema con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

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