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Inflación negativa

#Destacados l 2019-11-02

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ⓒKBS News

Según las estadísticas de la OCDE sobre los precios al consumo, Corea del Sur registró en septiembre un decrecimiento del 0,4%, siendo esta tasa la más baja de entre los cuarenta países analizados por esa entidad internacional. Este dato muestra la existencia de una inflación negativa en Corea, situación que a la vez aumenta la preocupación ante el riesgo de una posible deflación. 

En realidad, el descenso de los precios es un fenómeno que persiste en Corea, y también en el resto del mundo desde hace un tiempo. El problema es que en Corea del Sur muestra un ritmo mucho más acelerado, como apuntan los datos. En septiembre de 2017, los precios subieron un 2% en este país. Si bien el aumento no llegó al promedio de los estados-miembro de la OCDE, del 2,4%, fue mayor que el 1,6% observado en la zona euro y el 0,7% de Japón. Sin embargo, un año después, en septiembre de 2018, Corea mantuvo el mismo nivel de la eurozona y su tasa de inflación se ralentizó aún más a partir de noviembre de ese mismo año, al registrar una tendencia a la inflación negativa las principales economías del mundo. Así, la inflación bajó entre noviembre de 2018 y marzo de 2019 del 2% al 0,4%, es decir unos 1,6 puntos, mientras que la subida promedio de los precios en los Estados-miembro de la OCDE se redujo del 2,7% al 2,3%, apenas un 0,4%. Pero el descenso continuó hasta que en agosto de este año los precios llegaron al 0%, situando a Corea del Sur entre los países con tasa cero o negativa junto con Grecia y Portugal, que presentaron respectivamente -0,2% y -0,1%. Y en septiembre de 2019 el país se convirtió en la nación con la inflación más baja al registrar un -0,4%.

Aunque mucha gente piensa que la inflación es perjudicial para el bienestar económico de un país, es un fenómeno que se da en todas las economías. Incluso los bancos centrales procuran que en su país haya algo de inflación, normalmente entre el 2% y el 3%. Porque si no hubiera inflación, habría deflación, situación que es vista con temor por cualquier Gobierno, al poder derivar en crisis económicas de larga duración, como las dos décadas perdidas de Japón que persisten desde finales de los noventa.

Dicho esto, en Corea, atribuyen la actual ralentización de la inflación a la contracción del consumo privado y de las inversiones, así como al abaratamiento de los bienes agrícolas.

El Instituto de Desarrollo de Corea analiza al respecto que la desaceleración de la inflación se debe tanto a las fluctuaciones en la oferta de algunos de los principales bienes de la cesta básica, como combustibles y alimentos, como también a la disminución de la demanda. Sin embargo, descarta los diagnósticos que hablan de una posible deflación, enfatizando que si bien en efecto el país registra una inflación negativa, con un descenso temporal de precios, eso deriva de una serie de factores que han desequilibrado la oferta, y la posibilidad de que esa situación se prolongue es reducida. De ahí que consideran difícil hablar de deflación. En todo caso, el Instituto de Desarrollo de Corea destaca, desde un punto de vista más amplio y en base a un análisis de todo el año, que el hecho de que la tasa de inflación y la tasa de crecimiento económico muestren retrocesos simultáneos implica que actualmente algo afecta a la economía nacional tanto o más que el desequilibrio en la oferta, y que ese algo es la inestabilidad en la demanda. De hecho, cuánto más patentes resultan los shocks de la oferta, las tasas de inflación y de crecimiento económico evolucionan en sentido contrario, mientras que al aumentar los shocks de demanda, las tasas de inflación y de crecimiento económico caminan alineadas.

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