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Especial sobre Bong Joon Ho

#Cine en la Radio l 2020-02-15

Cine en la Radio

ⓒYONHAP News

El debut comercial de Bong Joon Ho se remonta al año 2000, cuando lanzó su primer largometraje Barking Dog Never Bites (Perro ladrador poco mordedor). Esta película marcó una nueva fase en el cine coreano en los albores del nuevo milenio, que coincidieron con la emergencia de una generación de directores jóvenes con una formación artística mucho más concisa y sistemática, así como con una imaginación cultivada en un ambiente socioeconómico y político-ideológico diferente del de periodos pasados. En cuanto a contenido, el film mezclaba elementos tanto cinemáticos como no cinemáticos, al tiempo de albergar una energía que difería de la de otras películas coreanas ya existentes en esa época, y con ello el realizador mostró una asombrosa destreza imaginativa, además de un dominio desinhibido del arte cinematográfico.



Las películas de Bong Joon-ho son divertidas. No es extraño que tengan tanto éxito, no solo en la crítica, sino también en la taquilla. El propio Bong Joon-ho se autodefine como director de películas de género. Sin embargo, más correcto sería decir que sus obras toman prestado el género y que lo que mejor hace Bong es seguir las reglas de género, para en un momento torcerlas o traicionarlas. Y son esas “grietas” o “traiciones”, así como sus efectos lo que hacen sus películas sean especiales. Las películas de Bong Joon Ho parecen ser de género, no obstanten terminan rompiendo el marco o el esquema de ese género. Esto ocurre porque el objetivo que persiguen el cine de este realizador y las películas de género es distinto.



Bong Joon Ho siembra situaciones extremas en la cotidianeidad, como la aparición de un organismo mutante gigante en The Host, el misterioso caso de asesinatos en serie en Memorias de un asesino o la secreta coexistencia entre una familia rica y un hombre que vive en el sótano de su mansión en Parásitos. En el vivir diario, uno no se da cuenta o mejor dicho, no presta atención a cómo funciona la sociedad, o qué patrones de conducta tienen los demás. Pero cuando brota una crisis, es posible ver la cara desnuda de todos. Dicho esto, las películas de género se centran en retratar tanto el inicio como el desarrollo y la resolución de un acontecimiento extraordinario; en cambio, el principal interés de las películas de Bong Joon Ho está en mostrar el paisaje, el entorno o la realidad que rodea ese acontecimiento.



Las situaciones que se producen en las películas de Bong Joon Ho obligan al espectador a pensar y reflexionar sobre el entorno de esas situaciones, las condiciones que quizás parecen ajenas a esas situaciones pero que en el fondo fueron lo que las ocasionaron. Por ejemplo, en Memorias de un asesino, el interés de Bong Joon Ho no está tanto en esclarecer quién es el asesino, sino en el sistema, el ambiente y la sociedad que dejaron que un atroz caso de asesinatos en serie quedara irresoluto, y que en este proceso fuera culpadas personas inocentes.



En las obras anteriores a Parásitos, el objeto de crítica en las películas de Bong Joon Ho era relativamente específico. Eran la codicia y la indiferencia de los líderes sociales al dolor del pueblo o la hipocresía de la élite intelectual. Eran las instituciones del orden público y su impotencia bajo un sistema autoritario o la dictadura militar. Eran la incompetencia de los gobernantes y la sumisión de los gobernados. Era el capitalismo o la falta de ética de empresas que florecen bajo ese sistema. Pero en Parásitos, el cineasta presenta una visión más amplia y compleja. Pues si bien retrata un terrible infierno del capitalismo, no señala a nadie como culpable. Es que esa es la realidad. ¿Acaso es posible afirmar que la familia de Gitaek es víctima del capitalismo solo por ser pobre? Suena irónico pero la familia rica de la película, que acumuló su riqueza mediante métodos legales y justos, vive una desgracia por culpa de la familia de Gitaek, que consigue empleo y entra en su mansión a base de mentiras. Y esta ironía sintetiza de algún modo la perspectiva de Bong Joon Ho, para quien los análisis dicotómicos que dividen el mundo según criterios duales, como el bien y el mal, los explotadores y los explotados, los ricos y los pobres, ya no son válidos en esta era.


Sin embargo, Bong Joon Ho siempre enfatiza que rueda películas para proyectar lo que él mismo desearía ver en pantalla, y la respuesta que da a esos comentarios sobre el valor sociopolítico de su cine es la siguiente:


“No creo películas bajo eslóganes sociales, políticos o históricos específicos. Mi intención fue siempre tratar y retratar al ser humano de una manera más interesante, más real y más minuciosa, pero creo que en este proceso mis películas reflejan el hoy de la sociedad surcoreana o la era actual. Yo solo soy un cinéfilo. Deseo que el cine sea cada vez más abundante, en ocasiones ambiguo y en todo momento percibido como hermoso, así como es”.


ⓒYONHAP News

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