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Nueva ‘guerra fría’ por COVID-19

#Destacados l 2020-05-23

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ⓒYONHAP News

Actualmente, Estados Unidos y China protagonizan un fuerte conflicto tratando de hallar un culpable del coronavirus, mientras intercambian amenazas de estar dispuestos a adoptar recíprocamente medidas restrictivas de toda índole, no solo comercial, tecnológica y fianciera, sino también política y militar. En definitiva podría decirse que el mundo presencia en estos momentos una nueva ‘guerra fría’ entre la emergencia del COVID-19, que pone a Corea del Sur en una encrucijada, dada su relación con China, como países vecinos, y con Estados Unidos, como aliado.

Sobre el actual choque entre el ‘G2’, cabe aclarar que las acusaciones de Estados Unidos contra China señalan a este país como origen del nuevo coronavirus, al tiempo de afirmar que como Beijing intentó esconder el brote, se convirtió en una pandemia mundial dejando enormes pérdidas a nivel planetario. Asimismo, también arremete contra la Organización Mundial de la Salud pues, según Washington, fue cómplice de China al no tomar medidas oportunas en un momento crucial, por defender la postura del gigante asiático. En esta línea, el presidente estadounidense Donald Trump declaró recientemente que si la OMS no adopta medidas durante los próximos treinta días, Washington suspenderá permanentemente su aportación a dicha entidad, al tiempo de romper relaciones con Beijing.

Esta advertencia de Estados Unidos implica en un sentido más amplio el retorno a una guerra comercial con China, que ya aumentó -por ejemplo- por la campaña mundial desplegada por ese país norteamericano para prohibir el suministro de chips semiconductores a la empresa china de equipos de comunicación, Huawei.

Pero la presión también aumenta en términos militares, en concreto con acciones concretas de Estados Unidos, como la operación de libertad de navegación en el Estrecho de Taiwán y otras operaciones armadas con portaaviones y vuelos de reconocimiento.

Incluso Washington no descarta intervenir en asuntos que para China son sumamente susceptibles, al apoyar a Taiwán en sincronía con el segundo mandato de Tsai Ing Wen, u opinar públicamente sobre el problema de las minorías étnicas de Xinjiang, Tíbet y Mongolina interior.

Así las cosas, resulta difícil esperar una reacción suave por parte de Beijing, que no solo debe superar la crisis económica por la pandemia del COVID-19, sino que también tiene por delante la tercera elección de Xi Jinping como presidente.

Pero más delicada es la posición de Corea del Sur, pues mantiene estrechas relaciones tanto con China como con Estados Unidos en muchos ámbitos. El peor escenario, en este contexto, sería que presionaran a Seúl para ponerse de lado de uno de esos países, pues podría generar gran desventaja para Corea, como ocurrió cuando aceptó instalar en su territorio el sistema antimisiles THAAD de Estados Unidos y sufrió las represalias económico-comerciales de China.

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