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El templo Jogyesa

#De tour por Seúl l 2022-05-04

Corea a Diario

ⓒ Getty Images Bank

El budismo se introdujo en Corea en el siglo III de nuestra era. Llegó desde la India a través de China y la Ruta de la Seda, y desde Corea, se transmitió luego a Japón. Por esta razón, estos tres países del Este de Asia comparten la misma escuela budista, la que se conoce en Occidente con el término japonés Zen, que en coreano es Seon y en chino es Chan. Esta rama del budismo hace especial hincapié en la práctica de la meditación para lograr en última instancia la Iluminación, que es alcanzar la sabiduría perfecta, un estado de paz y felicidad absolutos y de infinta compasión por el mundo. Debido a que abogan por la vida contemplativa y alejada del mundanal ruido, los templos budistas suelen estar ubicados en valles y laderas de montañas, rodeados de hermosos paisajes naturales. Se contabilizan cerca de mil templos en todo el país y todos tienen cientos y algunos más mil de años de antigüedad. Si bien el budismo es la segunda religión en importancia de Corea y la mitad de la población se declara agnóstica, el budismo está tan profundamente enraizado en la historia y las tradiciones del país que es imposible separarlo de la cultura y la manera de ser de los coreanos. 


En Seúl hay dos templos muy importantes. Uno es el Bongeunsa, que se encuentra en pleno Gangnam, rodeado de rascacielos, a solo unos metros de COEX. Fue fundado en el año 794 y fue el templo principal del budismo coreano durante 400 años. Sin embargo, sufrió un gran incendio en 1939 y fue bombardeado durante la Guerra de Corea, por lo que tuvo que ser reconstruido casi por completo. El otro templo de Seúl es el Jogyesa, que es actualmente el templo que lidera la orden Jogye, la principal orden budista del país. Está ubicado en Jongno, en el corazón de la parte antigua de Seúl, muy cerca de Insadong y de los palacios reales. Fue fundado en 1395, casi a la par del reino de Joseon. Durante el período de la dominación nipona, los japoneses lo pusieron a la cabeza del budismo coreano, por lo que al término de la Guerra de Corea, tuvieron que realizar un rito de purificación para liberarse de ese período japonés y adoptaron el nuevo nombre de Jogyesa. En la actualidad, es el templo en donde se realizan la mayoría de las actividades del Festival de los Faroles de Loto. Ambos templos, el Bongeunsa y el Jogyesa, además de ser verdaderos remansos de paz en medio del bullicio de la ciudad, son lugares que no se pueden dejar para visitar por su colorido, exotismo y belleza.


Una edificación que no pueden dejar de ver si visitan un templo es el Daeungjeon, Santuario del Gran Dharma, que alberga la estatua de Buda. En el santuario Daeungjeon del templo Jogyesa, que fue declarado como Patrimonio Cultural Importante de Corea en 2000, encontramos tres enormes Budas dorados de casi 5 metros de altura. El del centro es Buda Sakayamuni y se lo representa con uno de sus dedos tocando el suelo, pues es el que dio a conocer la Iluminación a la humanidad; el de la izquierda es Buda Amitabha, el Buda que promete el renacimiento en la Tierra Pura y se lo reconoce por el gesto de juntar el pulgar con el dedo mayor; y el de la derecha es Buda Bhaisaya, el Buda que trae salud y fortuna a todos los sufrientes y se lo reconoce por el recipiente de medicina que sostiene en una mano. Además de otros santuarios menores, linternas y pagodas de piedra, es común encontrar árboles de cientos años de antigüedad en los templos budistas. En el templo Jogyesa, hay un pino plateado que tiene más de 500 años y ha sido declarado Monumento Natural de Corea. Es una variedad de pino muy rara que crece y se reproduce muy lentamente y se caracteriza por su corteza descamada. En las inmediaciones hay un árbol de las pagodas o falsa acacia, de 26 metros de altura y 4 metros de circunferencia, que tiene 450 años. 

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