Menú principal Ver contenido
Go Top

Cultura

Kongjwi y Patwji

#Había una vez en Corea l 2021-09-07

Había una vez en Corea

ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Hace mucho pero muchos años, había un matrimonio que tenía una hija llamada Kongjwi. La madre murió al poco tiempo de nacer la pequeña y el padre volvió a casarse cuando Kongjwi cumplió catorce años.


La madrastra llegó a la casa con una hija llamada Patjwi, que era un año menor que Kongjwi. En presencia del padre, la madrastra era buena con Kongjwi, pero en su ausencia la maltraba.


ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Un día el nuevo y joven gobernador ofreció un banquete a toda la población para festejar su nombramiento. La madrastra se fue con Patjwi a la fiesta, dejándole a Kongjwi un montón de tareas:


-Oye bien: limpia la casa, llena la tinaja de agua, muele el arroz para quitarle la cáscara y termina de tejer el tejido del telar. ¿Me has entendido?


ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Kongjwi suspiró desalentada, pero se apresuró a hacer lo que le había ordenado su madrastra porque tenía muchas ganas de ir al banquete. Primero, puso a secar los granos arroz en el patio y luego se puso a limpiar la casa. Cuando terminó, empezó a llenar la enorme tinaja, pero esta no terminaba de llenarse por más que acarreaba agua del pozo.


Justo entonces apareció un sapo y le dijo:

-La tinaja no se llenará nunca porque tiene un agujero en el fondo, pero no te preocupes, yo lo taparé con mi cuerpo.


Gracias al sapo, Konjwi pudo llenar enseguida la tinaja.


ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Luego llegó una bandada de gorriones que se posó sobre los granos de arroz que Kongjwi había puesto a secar en el patio. En un abrir y cerrar de ojos, se llevaron en el pico la cáscara y dejaron en la estera los granos blancos de arroz. 


A continuación Kongjwi fue al telar y se encontró con que un hada estaba tejiendo la tela por ella. Además, el hada le regaló un hermoso traje de seda y un par de zapatos bordados.


-¿De verdad todo esto es para mí? ¡Gracias!


Kongjwi se puso las prendas que le regaló el hada y se dirigió a la gobernación donde se ofrecía el banquete.


ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Cuando Kongjwi llegó a la fiesta, se levantó un murmullo entre los presentes por su belleza. Para colmo, hasta el joven gobernador se fijó en ella. 


-¿Qué haces aquí? ¡Vete a casa a terminar todas las tareas que te di! –le gritó la madrastra y la obligó a marcharse del banquete. 


Kongjwi tuvo que irse tan rápido que perdió uno de los zapatos bordados en el camino.


ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Unos días después, el nuevo gobernador, acompañado de sus hombres, estaba yendo casa por casa buscando a la bella muchacha que era la dueña del zapato bordado. Konjwi se lo probó con cuidado.


-Le calza perfecto. Sin duda, es la dueña del zapato.


Para que no cupiera ninguna duda, Kongjwi sacó del bolsillo del delantal el otro par.


El joven gobernador se había enamorado de Kongjwi y le pidió la mano allí delante de todos. Por supuesto, Kongjwi aceptó y vivió feliz el resto de sus días.

Contenidos recomendados

Close

Nuestra página web usa cookies y otras tecnologías de recopilación de datos para optimizar los servicios. Se sobreeentiende que, al mantener el acceso, el usuario da su consentimiento tanto a nuestra Política de privacidad, como al uso de esas tecnologías. Ver más >