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Cultura

La afamada gisaeng Gyeseom

#Al son de Corea l 2019-08-21

Al son de Corea


Lee Jeong Bo fue un renombrado estudioso confucionista y un funcionario de alto rango durante el reinado de Yeongjo. Amaba la poesía y la música y patrocinó a varios músicos después de su retiro. Entre sus protegidos se encontraba la gisaeng Gyeseom. Originalmente ella había sido una esclava estatal de Songhwa, provincia de Hwanghae-do, actualmente Corea del Norte. Sus padres fallecieron cuando ella era una niña y empezó a aprender canto a los 16 años. Pronto se convirtió en una celebridad y un noble local la apadrinó ofreciéndole casa y ayudándola a desarrollar su talento. Diez años después ella lo abandonó después de un altercado. La persona que reconoció su talento y la apadrinó en Seúl fue Lee Jeong Bo. Gracias a este mecenas y a su esfuerzo personal, Gyeseom alcanzó una gran fama en todo el reino. Desafortunadamente, Lee Jeong Bo murió cuando ella estaba en la cima de su carrera. Ni siquiera pudo llorarlo cuando se enteró de su muerte porque estaba por actuar en un banquete en el palacio real. Tampoco pudo asistir a su funeral, por lo que tuvo que contentarse con visitar de vez en cuando su tumba para ofrendarle canciones y una copa de licor. 

“El camino en mis sueños” - Soul Jigi


Gyeseom fue una verdadera estrella en su tiempo. Las cortesanas que venían a Seúl para aprender canto se dirigían a Gyeseom para que las acogiera como sus discípulas y todos los nobles querían que cantara en sus fiestas y banquetes. Muchos de ellos incluso dejaron poemas que elogian su talento. Sin embargo, cuando cumplió los cuarenta años, Gyeseom decidió dejar el rutilante mundo de la fama y se retiró a una montaña remota en la provincia de Gangwondo. Antes de partir, convocó una fiesta de despedida a la que asistieron sus amigos más cercanos. Todos intentaron convencerla de que no se retirara aún, pero ella les contestó que preferiría hacerlo ahora que había que gente la echaría de menos, que hacerlo cuando se encontrara vieja y sola y todos la hubieran olvidado. Sin duda, Gyeseom fue una diva, pero también una mujer sabia que supo retirarse cuanto todavía sonaban los aplausos. Los dejo con un gagok, es decir, con un poema sijo convertido en canción. 

“Gyerak Cheongsando” – Kang Kwon Sun  


Gyeseom dejó la capital y se retiró en lo más profundo de una montaña cuando tenía cuarenta años, pero el mundo no la dejó en paz. Hong Guk Yeong, que fue uno de los hombres más poderosos durante el reinado de Jeongjo, forzó a la gisaeng a salir de su retiro para que cantara en una fiesta en el palacio real cuando ella era ya una anciana de sesenta años. Su nombre incluso aparece en la lista de personas que estuvieron presentes en el banquete de cumpleaños número sesenta que el rey Jeongjo organizó para su madre en la Fortaleza Hwaseong. Un noble llamado Shim No Seung escribió de Gyeseom que la gisaeng tenía sesenta y dos años, pero que sus cabellos todavía no habían encanecido y aún estaba llena de energía. También escribió que ella reconocía que había vivido libre como un pájaro, pero que lamentaba no haber encontrado nunca un hombre que la amara por lo que ella era. 

“Por mil años nuevos” - Kim Jiny en el sogeum y otros    

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