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Cultura

El tigre en la antigua Corea

#Al son de Corea l 2019-09-25

Al son de Corea


Corea era un país muy montañoso y de valles profundos, por lo que ofrecía un hábitat perfecto a los tigres. A veces estos felinos atacaban a las personas que se atrevían a internarse solos en la montaña, e incluso asolaban las poblaciones humanas cuando pasaban hambre. Por su ferocidad y aspecto formidable, los antiguos lo reverenciaban como un ser divino. Es por esta razón que aparece escoltando al dios de la montaña en las pinturas de los templos budistas. Existen muchísimos dichos y proverbios sobre los tigres. Uno muy antiguo dice “Las visitas en mayo o junio dan más miedo que los tigres” y alude a la dificultad de atender bien a las visitas en primavera y principios de verano, que es la época en que se termina el arroz en las casas y empieza a hacer calor. Cuando algo podía romper la tranquilidad y causar problemas innecesarios decían que era como “pegarle un pegarle un papirotazo en la nariz a un tigre dormido”; y para referirse a tiempos muy lejanos, decían “en los tiempos en que los tigres fumaban”. Un proverbio muy conocido es “Así como los tigres dejan su piel, las personas dejan su nombre”. En los cuentos y las pinturas folklóricas es frecuente que el tigre aparezca representado como un animal inocente y fácilmente engañable. Seguramente lo pintaban de esa manera para atenuar el miedo que sentían por la fiera. 

“El día que se casa un tigre” - The Forest


Cuando llueve al mismo tiempo que el cielo está despejado se suele decir que es una “lluvia de zorra” o que es “el día que se casa un tigre”. Estos dichos provienen de un cuento folklórico. Una zorra decidió casarse con un tigre porque le convenía tenerlo de su lado. El día de la boda se puso a llorar una nube enamorada en secreto de la zorra, pero se compuso enseguida y decidió desearle suerte a la pareja. Así fue como salió el sol al mismo tiempo que llovía. El tigre aparece también en el pansori “La canción del palacio submarino”. Cuando la tortuga marina llega a tierra, asiste a un banquete en donde los animales se pelean por sentarse en el sitio de honor. La aparición del tigre pone fin a la discusión y todos le ceden la cabecera. Cuando aparece en el pansori un personaje fuerte y formidable, como el tigre o una divinidad, su presencia se expresa con un ritmo inusual y muy rápido llamado “eotmori”.

“La canción del palacio submarino” (aparición del tigre) – Nam Hae Seong


Cuando el tigre descubre a la tortuga marina entre los animales del bosque, quiere matarla para hacerse una sopa nutritiva. La tortuga trata de convencerlo de que no es una tortuga sino un sapo. Escéptico, el tigre va a abalanzarse sobre ella cuando la tortuga saca todo lo que puede su cuello del caparazón, lo que asusta y ahuyenta al tigre. Este episodio es simétrico al de la liebre en el palacio submarino, en el que salva su vida diciendo que se ha dejado el hígado en tierra. El tigre aparece también en el pansori “La canción de Chunhyang”, la historia de amor entre el joven noble Yi Mong Nyong y Chunhyang, la hija de una gisaeng. El día en que se entregan el uno al otro, Yi Mong Nyong se queda tan embelesado que no puede tocar a Chunhyang. Entonces el pansori compara al joven noble con un tigre desdentado que se relame sin poder devorar un apetitoso trozo de carne. Escucharemos dos canciones que se inspiran en este pasaje del pansori. 

“Mancheopcheongsan” - Ko Yeong Yeol y Segunda Luna

“Mancheopcheongsan” - Daehan Saram

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