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Cultura

El mito de la fundación de Corea

#Al son de Corea l 2019-10-02

Al son de Corea


Hwanwung era el hijo del dios del cielo Hwanin. Al no ser el primogénito, debía labrarse su propio lugar en la creación. Como siempre se había sentido atraído por el mundo de los hombres, decidió regir en la tierra. Bajó al Monte Taebaeksan acompañado de tres mil seguidores y provisto de tres instrumentos divinos para gobernador el mundo. Algunos dicen que esos elementos fueron el viento, la lluvia y las nubes; pero otros dicen que fueron la espada, el espejo y los cascabeles de bronce. Como sea, Hwanung construyó una ciudad a los pies del árbol divino por el que bajó al mundo y les enseñó a los hombres 360 tareas provechosas, como labrar la tierra, curar las enfermedades y distinguir el bien del mal. Un día un tigre y un oso fueron a verlo para pedirle que los convirtiera en seres humanos. Hwanung les dijo que debían pasar cien días en el interior de una cueva meditando y alimentándose únicamente con artemisa y ajo. El tigre abandonó la prueba a los pocos días por no soportar el hambre, pero el oso se mantuvo firme y al cabo de los cien días, salió transformado en una mujer llamada Wungnyeo. Hwanwung se casó con ella y tuvieron un hijo llamado Dangun, quien después fundó Gojoseon, el primer reino de la península coreana. La historia que les acabamos de contar es el mito de fundación de Corea. Y precisamente mañana 3 de octubre se celebra el Gaecheonjeol, el día en que se abrió el cielo y Hanwung bajó al mundo de los hombres. El primer tema que escucharemos hoy es “Sujecheon”, una antigua pieza musical del reino de Silla que expresa el deseo de que la vida humana se parezca a la celestial. 

“Sujecheon” - Orquesta de Música Cortesana del Centro Nacional Gugak


Una de las preguntas que más ha intrigado a la humanidad es de dónde proviene el hombre y el mundo en que vivimos. En los tiempos antiguos la gente se contestaba estas preguntas a través de mitos que explicaban la creación del cosmos. Uno de ellos se llama Cheonjiwang Bonpuri y está incorporado al rito chamánico Chilmeoridanggut de la isla Jeju. Según esta historia, en los comienzos no había una división entre el cielo y la tierra. Un día el cielo se abrió y empezó a llover rocío azul. Otro día emergió la tierra y se cubrió de rocío negro. Las dos aguas se encontraron y se crearon todos los seres y cosas de este mundo. Cheonjiwang, el rey del cielo y la tierra, bajó del cielo y se acostó con una mujer de la tierrra. De la unión nacieron dos hijos: Daebyeolwang y Sobyeolwang. El primero reinó en el mundo de los hombres y el segundo en el reino del más allá. No contento con lo que había recibido, Sobyeolwang engañó a su hermano mayor para quedarse también con este mundo. Sin embargo, el mundo humano resultó demasiado caótico de gobernar: había dos soles y dos lunas, los animales y los hombres hablaban la misma lengua, y se cometían las atrocidades más impensables. Sobyeolwang tuvo que pedirle a su hermano mayor que pusiera un poco de orden. Daebyeolwang enderezó todas las cosas, excepto la sociedad humana, lo que explica que el mundo ande tan mal hasta nuestros días. 

“Cheonjiwang Bonpuri” - Kim Yun Su


Otra pieza musical que va muy bien con el Día de la Fundación de Corea es “Boryeom”, un cántico budista que ruega a Buda por la paz y la prosperidad del mundo. Antiguamente los músicos y artistas de circo se adscribían a los templos budistas y recorrían el país en nombre de los monjes. Antes de comenzar sus actuaciones cantaban el “Boryeom” para que el público se enterara que representaban a un templo. Entonces la gente se portaba más generosamente con los artistas, pues sabían que parte de las recaudaciones serían destinadas a los monjes, quienes rezarían por el bienestar y la buena fortuna de todos. 

“Boryeom” - Kim Su Yeon

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