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Cultura

‘Los zapatos de goma’, Oh Young Soo

#Páginas y Autores l 2020-07-14

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ⓒ Getty Images Bank

Una abeja enorme llegó volando de la nada y se puso a rondar la cara de Nami. Frunciendo el entrecejo, espantó al insecto con una mano, al tiempo que ladeaba la cabeza. La abeja se posó sobre su pecho y paseaba sobre su blusa.

-Espere… No se mueva… -dijo el vendedor de melcocha con los ojos fijos en el insecto. Luego se adelantó y le dio un manotazo con la palma de su mano.

Poniéndose colorada hasta las orejas, Nami dio un rápido paso atrás, y la abeja se despegó de su pecho y cayó en la mano del joven vendedor. Con un gran zumbido, el bicho picó la palma del melcochero, quien asustado sacudió la mano con fuerza, con un grito entrecortado. La escena divirtió a Nami, que no pudo contener la risa mientras se tapaba la boca con el dorso de la mano.

El joven miró a Nami con un gesto entre dolor y risa, al tiempo que pensaba que los dientes de la muchacha no podían ser más adorables.


이 때 난데없이 굵다란 벌 한 마리가 날아와

남이의 얼굴 주위를 잉잉 날아돌더니

남이 저고리 앞섶에 붙어 가슴패기로 기어오르고 있다.

조마조마 보고 있던 엿장수는 한 걸음에 뛰어들어 손바닥으로 벌을 딱 덮어 눌렀다.

남이는 당황하면서도 귀 언저리를 붉히고 한 걸음 뒤로 물러서자,

이번엔 그만 엿장수의 손바닥을 쏘아 버렸다.

엿장수가 쥐었던 손을 펴 불며 털며 하는 꼴이 남이는 어떻게나 우스웠던지 

그만 손등으로 입을 가리고 킥킥하고 웃어 버렸다.

엿장수는 반은 울상, 반은 웃는 상, 남이를 바라보는데 남이의 송곳니가 무척 예뻐 보였다.



Los zapatos de goma que los niños habían cambiado por melcocha dieron ocasión a que surgiera una inesperada relación entre los jóvenes.



El joven vendedor de melcocha pasaba imperturbablemente por la aldea todos los días, y cuando llegaba, ya no se iba más. Algunos días sonreía ampliamente, y esos días repartía palillos de melcocha a los niños. En cambio otros permanecía serio y callado, como un sordo, y entonces los chicos no probaban la golosina. Pronto se volvió natural que los pequeños observaran la expresión del joven, antes de que este sacara su mercadería. 

Además, solía aplicarse bastante aceite en el pelo, que luego peinaba hacia atrás a fuerza de pasar una y otra vez el peine. Otras veces aparecía vestido con un chaleco rayón de color jade, por lo que las señoras más osadas le preguntaban en broma si se había casado. Cuando oía esos comentarios, sonreía con vergüenza y ladeaba su amplia cara para evitar las miradas.


엿장수는 한결같이 왔고, 와서는 갈 줄을 몰랐다.

어떤 날을 싱글벙글 웃었고, 웃는 날은 애들에게 엿을 나눠 주었으나

벙어리처럼 덤덤히 앉았다가 가는 날은 엿 맛을 못 보았다.

그렇기에 아이들은 엿장수가 오면 

옆판보다 먼저 엿장수 눈치부터 보는 버릇이 생겼다.


요즘은 더 텁수룩한 머리에다가 기름 칠갑을 해 가지고는

억지로 빗어 넘기고 또 옥색 인조견 조끼도 입었다.

“엿장수 요새 장가갔는가 베?”

낯익은 동네 아낙네들이 이런 얘기라도 할라치면

엿장수는 수줍게도 씩 웃으며 그 펑퍼짐한 얼굴을 모로 돌리곤 했다.



Entrevista a la crítico literaria Jeon So Yeong:

El autor nunca menciona que Nami y el melcochero se hayan enamorado, pero usa descripciones periféricas para ilustrar sus sentimientos. Así, habla de lo agradable que es el tiempo, y de cómo crecen las flores y las hierbas. Es como si la naturaleza hablara en representación de los sentimientos de los jóvenes.




Autor:

Oh Young Soo nació en 1909 y falleció en 1979. Debutó como escritor en 1950 con el relato ‘Las uvas’. En 1955 recibió el premio de la Asociación de Escritores de Corea.

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