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Cultura

La flor del ciruelo o maehwa

#Al son de Corea l 2021-02-24

Al son de Corea

La flor del ciruelo o maehwa

Si se les preguntara a los coreanos de hoy en día cuál es la flor más representativa de la primavera, seguramente la mayoría respondería que es la azalea silvestre o la flor del cerezo. Sin embargo, los antiguos coreanos hubiesen respondido sin dudar que es la flor del ciruelo o maehwa. Las flores de este árbol florecen a pesar del frío y la nieve nieve, es decir, en medio de los últimos coletazos del invierno, por lo que simbolizaban la firmeza de convicciones, una de las máximas virtudes confucionistas. El filósofo Toegye Yi Hwang amaba en extremo a esta flor, a tal punto que pidió en su lecho de muerte que regaran todos los días su tiesto de maehwa cuando él partiera. También compuso un gran número de poemas sobre la flor del ciruelo, como este que dice así: “Caminaba solo por el jardín cuando vi que la luna me seguía. / ¿Cuántas vueltas habré dado alrededor del ciruelo florecido? / Me quedé sentado debajo de las flores hasta bien entrada la noche. / Mis ropas se impregaron de su perfume y me llené de su sombra”. El primer tema que escucharemos hoy se llama “El amor es también la flor del ciruelo”. Se inspira en la canción folklórica “La canción del maehwa”. 

“El amor es también la flor del ciruelo” - Fábrica de Música Jamong. 


Cuando el filósofo Yi Hwang era gobernador de Danyang, la cortesana o gisaeng Duhyang se enamoró perdidamente del erudito. Yi Hwang también le correspondió, pero pasado un tiempo tuvo que marcharse del lugar porque fue asignado a otro sitio. Al despedirse de él, la gisaeng le regaló un tiesto de árbol de ciruelo, que supuestamente sería el mismo que el filósofo cuidó con esmero hasta su muerte. Incluso dicen que Duhyang se quitó la vida cuando se enteró del fallecimiento del erudito, aunque no es algo que se pueda comprobar. De lo único que podemos estar seguros es que Yi Hwang amó la flor del ciruelo y escribió muchísimos poemas sobre el tema. Muchas personas compartían ese sentimiento en la antigua Corea, como lo evidencian los incontables poemas y canciones que se han conservado. La famosa gisaeng Maehwa de Pyongyang escribió un sijo en el que se compara con un viejo árbol de ciruelo y se pregunta si volverá a florecer algún día. Este sijo fue convertido en la canción que escucharemos a continuación con el acompañamiento de una guitarra y una flauta piri: 

“La canción de maehwa - Vuelve la primavera” - Lee Yun Jin 


Los estudiosos confucionistas amaban tanto la flor del ciruelo que a veces emprendían largos viajes para conocer ciruelos famosos por alguna razón. Los monjes y disciplinantes budistas también eran muy afectos a estas flores, pues solían decirse para soportar los duros y solitarios ejercicios de disciplinamiento espiritual que había que pasar el crudo invierno para disfrutar del dulce perfume de las flores del ciruelo en la primavera. Esta es la razón por la que la mayoría de los templos budistas tienen ciruelos muy añejos plantados en sus patios. Por ejemplo, el ciruelo del templo Geumdunsa de Jeolla del Sur tiene la particularidad de florecer a mediados de enero. El templo Hwaeomsa tiene un ciruelo que da flores rojas, en lugar de las típicas flores de color blanco o rosa claro. Son de un color rojo tan oscuro que se ganaron el nombre de “flores del ciruelo negras”. Por otra parte, el ciruelo del templo Baegyansa, que tiene más de 350 años y se llama Gobulmae, despide un aroma tan intenso que es capaz de perfumar por sí solo todo el predio del templo. Para terminar, los dejo con el gagok o sijo musicalizado “La promesa”, que también habla de la flor del ciruelo: 

“La promesa” - Park Min Hee

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