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Historia

Shin Saimdang, la mujer más respetada de Corea

2015-08-10

Shin Saimdang, la mujer más respetada de Corea
¿Con qué imagen relacionarán los coreanos a Shin Saimdang? Algunos dirán que es la cara que aparece en el billete de mayor valor de Corea, el de 50.000 wones, y otros la reconocerán como madre de uno de los eruditos más reconocidos de la historia coreana Lee Yulgok, mientras que habrá quienes respondan que es símbolo de buena madre y buena esposa. Las tres respuestas son válidas, así que vamos a conocer por qué.

Shin Saimdang no es su nombre original, sino su pseudónimo. Shin es su apellido, pero su nombre verdadero es Insun. Durante el periodo de Joseon, había muchas personas que utilizaban un segundo nombre en vez del que les otorgaban sus padres, en particular los artistas y los académicos. De hecho, su hijo era conocido con el nombre de Lee Yulgok pero en realidad cuando nació sus padres lo llamaron Dasan. Shin Saimdang eligió este nombre para él, porque quería seguir los pasos de la madre de un rey de China que tenía un nombre similar, que crio y educó tan bien a su hijo hasta convertirlo en uno de los monarcas más respetados.

Shin Saimdang nació en 1504, en la ciudad de Gangneung, en la provincia de Gangwon. Era la segunda de las cinco hijas y pasó toda su infancia y adolescencia en esa ciudad, e incluso vivió allí durante bastante tiempo después de casarse. Desde pequeña, era una niña muy sensible e inteligente. Pasaba el día entre los libros y le encantaba escribir poemas con pluma. También tenía mucha habilidad en costura y bordado, pero su don especial era la pintura. Dicen que a los siete años imitó la obra de un artista muy popular de un modo tan parecido, que los mayores quedaron realmente absortos. Le gustaba dibujar el entorno natural que la rodeaba, como insectos, mariposas y flores; y pasaba largas horas observando el paisaje para luego dibujar una escena casi idéntica sobre el papel.

Definitivamente, Shin Saimdang tenía un talento especial para la pintura, y cuando un pariente cercano visitaba su casa, siempre quería llevarse alguna de sus obras. Un día, un familiar que había llevado una de sus pinturas, le preguntó si le podía darle otra, pues la anterior la había dejado en el patio para secar, pero una gallina vino y la picoteó, pensado que eran plantas de verdad de lo real que parecía. Tal vez esa historia sea solo una leyenda, pero parece que era muy buena con los pinceles. Shin Saimdang se casó con un estudioso a los 19 años pero siguió viviendo con su familia. Los registros históricos señalan que, en ese periodo, era muy común que el hombre viviera con la familia de la mujer después del matrimonio. Según afirman, la costumbre de ir a vivir con los padres del marido tras la boda, comenzó a mediados de Joseon.

Lee Yulgok era el tercer hijo de Shin Saimdang y también nació en Gangneung. Al igual que su madre, fue un niño muy sabio. Empezó a leer a los tres años, y a los siete ya había leído casi todos los libros sobre confucionismo. Cuando Lee Yulgok tenía seis años, Shin Saimdang se vio obligada a dejar sus padres y mudarse a Seúl, donde vivía su suegra, que ya no podía valerse sola por su edad. En aquel entonces, viajar de una ciudad a otra no era un trayecto fácil y ella no quería abandonar su lugar natal. Por lo visto, Shin Saimdang presintió que si se mudaba a Seúl, nunca más podía volver a ver a sus padres y así fue. Después de establecerse en la capital, Shin Saimdang tuvo dos hijos más y fue madre de un total de siete niños. De todos, el más inteligente era Lee Yulgok, que se hizo famoso en el país por haber aprobado una oposición con tan solo 13 años. Parecía que todo le iba bien en la vida, porque su marido también aprobó un examen para cargo público y fue nombrado responsable de la recaudación de impuestos. Un día, tenía que ir de viaje durante un mes para recaudar tributos y decidió llevarse a dos de sus hijos con él, el mayor y el tercero, que era Lee Yulgok.

Pero tras su partida, Shin Saimdang enfermó, y finalmente perdió la vida en 1551. Desde pequeña no era muy saludable y tras dar a luz a siete hijos, empeoró aún más. Pero pese a sus malas condiciones físicas, nunca dejó de sacrificarse ni de ser un ejemplo para que sus hijos crecieran bien. Tras la muerte de su madre, Lee Yulgok entró a un templo budista en la montaña para superar el dolor, y pasado un año, aprobó nueve oposiciones del Gobierno, convirtiéndose en uno de los funcionarios más importantes del país durante el reinado de Myungjong y Seonjo.

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