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Seis meses del brote del COVID-19 en Corea

#Destacados l 2020-07-25

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ⓒ YONHAP News


Corea del Sur reportó el primer caso de COVID-19 el 21 de enero. Entonces, la población entró en pánico sin poder superar el miedo ante un nuevo tipo de virus, una patología contra la que no había vacuna ni medicamento. La situación actual, en realidad no es muy diferente a la de ese primer momento. La gran diferencia ahora es que tanto las autoridades gubernamentales, que en un principio se desorientaron al adoptar medidas incongruentes para reprimir la propagación de la enfermedad, como los ciudadanos, que abrumados por la incertidumbre y el miedo se apresuraron a comprar mascarillas hasta agotarlas, mantienen el control, aceptando poco a poco que la nueva normalidad es convivir con el COVID-19 y que lo importante es respetar las pautas sanitaras en todo momento, sin frenar sus vidas. 

En general, la gestión del Gobierno surcoreano a la crisis del coronavirus ha sido y es satisfactoria. No obstante, también hubo momentos críticos. Por ejemplo, cuando debido a los fieles de la secta Shincheonji los contagios se propagaron masivamente, sobre todo en la región de Daegu y la provincia de Gyeongsang del Norte, quedando estas zonas casi bloqueadas para impedir la expansión del virus, o cuando surgieron casos ligados a unos clubes nocturnos del barrio seulita de Itaewon y el número de infectados aumentó de forma amenazante, al dispersarse las personas que visitaron dichos lugares y coincidieron en ellos con algún portador del virus. 

A estas alturas, es posible afirmar que la epidemia está relativamente bajo control en Corea del Sur. Y esto es gracias no solo a la gestión de las autoridades, sino también a la cooperación mostrada por la población en la lucha contra el COVID-19, respetando cabalmente y dentro de sus posibilidades las pautas sanitarias y de higiene personal. No obstante, los pasados seis meses también pusieron al descubierto las limitaciones del sistema de salud pública, donde del total de las camas disponibles en el país, apenas un 10% pertenece a instituciones médicas públicas. El porcentaje es claramente inferior al 100% de Reino Unido, 70% de Australia, 62% de Francia y 25% de Estados Unidos. 

Al respecto, la jefa de la Dirección Central de Medidas Sanitarias, Jung Eun Kyung, resumió el último medio año como un periodo de logros, pero también de retos, permitiendo identificar los problemas y los aspectos a mejorar. Enfatizó que en la situación actual, donde por el momento no hay otra opción que convivir con el COVID-19, habrá que idear la manera de mantenerse seguros en el día día acatando las pautas necesarias para disfrutar de una nueva y estable cotidianeidad. 

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