La protesta masiva llevada a cabo el sábado 14 en el centro capitalino, organizada por unas 50 organizaciones civiles, incluida la Confederación Coreana de Sindicatos Comerciales, terminó el sábado a la medianoche, tras arrestar a unas 50 personas que protagonizaron actos violentos.
Unas 68.000 personas, según cifras de la Policía, y unas 130.000 manifestantes, según los organizadores, se reunieron en la Plaza de Seúl y aledaños para exhortar a la suspensión de la reforma laboral y a la intervención del Gobierno en la redacción de los textos escolares de Historia.
Un grupo de manifestantes intentó acceder a la Plaza de Gwanghwamun, y causó violentos choques con la policía, que impedía el acceso al lugar.
A causa de los incidentes, tanto ciudadanos como policías terminaron heridos; mientras que un manifestante de 68 años, tuvo que ser trasladado al hospital por un derrame cerebral.
Las organizaciones convocantes anunciaron nuevas protestas para el próximo día 5.