El Ministerio de Trabajo presentó el viernes 22 un paquete de medidas para mejorar la gestión de recursos humanos y las contrataciones, que -entre otras cosas- permite despedir a trabajadores con bajo rendimiento y alterar normas laborales sin consentimiento de los sindicatos, si el cambio se considerada apropiado "según el sentido común o las convenciones sociales".
Estas medidas llegan apenas 3 días después de que los sindicatos declarasen la ruptura del acuerdo sobre la reforma laboral.
Las directrices estipulan, en primer lugar, que el empleador podrá despedir a un trabajador si éste muestra una capacidad laboral notablemente baja o representa una carga para el resto de empleados por su pobre desempeño. Sin embargo, y para garantizar la objetividad, este sistema deberá contar con estándares de evaluación en cuyo diseño participarán obligatoriamente los representantes de los trabajadores, así como de un procedimiento para presentar objeciones.
Inicialmente, el empleador deberá asignar a esos empleados a otro tipo de labores, o someterles a programas de capacitación, a fin de darles una segunda oportunidad de conservar su puesto.
En cuanto a las normas laborales y de contratación propias de cada centro laboral, se estipula que la flexibilización permitirá a la patronal reformarlas sin consentimiento de los sindicatos.
El Ministerio de Trabajo avanzó que estas directrices regirán a partir del día 25; mientras que los sindicatos anunciaron que intentarán impedir que el "despido fácil" diseñado por el Gobierno entre en vigor.