La incertidumbre generada por la recesión económica y la reestructuración de algunos sectores industriales han llevado a las familias coreanas a reducir el consumo.
Según los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística, el ingreso mensual promedio de los hogares coreanos durante el tercer trimestre del año ascendió a 4.445.000 wones. De esta suma, ahorraron de media 1.028.000 de wones, lo que implica que las familias guardan aproximadamente una cuarta parte de sus ingresos.
Aunque si bien el consumo de hogares registró un incremento interanual del 0,7%, este aumento refleja sobre todo el gasto en ventiladores y sistemas de aire acondicionado, ante el caluroso verano sufrido, mientras que mermaron las compras de otros artículos de la canasta familiar como tratamiento dental, dispositivos de telecomunicaciones, bebidas alcohólicas y cigarrillos.