Los inversores extranjeros realizaron una fuerte retirada de capital del mercado surcoreano de bonos, según fuentes del sector.
En concreto, durante el presente año, hasta el 13 de diciembre, los foráneos vendieron un volumen equivalente a 12 billones de wones, con lo que mantienen un total de 89 billones de wones en bonos. Es la primera vez desde comienzos de 2013 que el capital extranjero en el mercado de bonos de Corea del Sur cae por debajo de 90 billones de wones.
El descenso ha sido continuado desde finales de 2015, tras alcanzar las inversiones extranjeras en bonos surcoreanos un máximo de 106 billones de wones, en junio de ese año.
La razón de esta fuga es la inquietud de los inversores ante la posibilidad de que la subida de los tipos de interés en Estados Unidos vaya más rápido de lo previsto y también por la apreciación del dólar.
Asimismo, se estima que los bancos centrales de países emergentes que estaban más inclinados a comprar bonos surcoreanos, cambiaron de actitud y han adoptado una fuerte posición vendedora, para evitar una devaluación de sus propias monedas, mientras el dólar se aprecia tras la elección de Donald Trump como presidente estadounidense.