La instalación de la estatua de la Joven de la Paz a las víctimas de la esclavitud sexual en Busan ha provocado el descontento de Japón, país que, rechazando el monumento, anunció la retirada de su embajador en Corea del Sur, además de notificar unilateralmente a la administración de Seúl que suspenderá las negociaciones sobre el swap de divisas.
Esta serie de hechos constituye un caso similar al de las fricciones entre Corea y China en torno al despliegue del sistema antimisiles THAAD, cuyas repercusiones van más allá del ámbito político-diplomático para afectar a las relaciones económicas.
Respecto a la decisión súbita de Tokio de interrumpir las negociaciones del swap de divisas, el Ministerio de Estrategia y Finanzas surcoreano declaró que es lamentable lo que está ocurriendo, al enfatizar que es necesario tener la cabeza fría e importante mantener la cooperación en los sectores económico y financiero, separadamente de las cuestiones políticas y diplomáticas.
La insistencia de las autoridades surcoreanas en continuar con la cooperación económica refleja su postura de que conductas impulsivas pueden agudizar la inquietud de los inversores extranjeros, máxime en el actual ambiente de incertidumbre ante la subida de las tasas de interés y la elección de Donald Trump como presidente en Estados Unidos.
Sin embargo, en el fondo de esta postura de Seúl también yace el análisis de que el nivel de pasivos exteriores de Corea del Sur no es tan malo como para requerir inmediatamente un swap de divisas con Japón.