Tras comenzar a endurecer las barreras a la importación de productos surcoreanos, China se ha lanzado al mercado automotriz de Corea del Sur.
Los primeros coches chinos a la venta son los de la corporación BAIC Motor, en concreto los utilitarios deportivos Kenbo 600. Con un precio relativamente económico, unos 20 millones de wones, la meta de esa empresa automotriz china es vender 3.000 unidades en Corea del Sur.
El lanzamiento de coches chinos coincide con el refuerzo de las medidas del Gobierno de Beijing contra productos surcoreanos, que impiden -por ejemplo- la entrada de cosméticos surcoreanos en su mercado o endurecen la regulación sobre baterías de combustible para coches eléctricos.
En tanto, la situación tampoco parece fácil con Estados Unidos, nación que espera la llegada de Donald Trump, actual presidente electo, con claras ideas proteccionistas. De hecho, algunos de los principales conglomerados de Corea han decidido realizar inversiones millonarias en Estados Unidos, en sintonía con las políticas económicas de la nueva administración de Washington, mientras se incrementa la necesidad de realizar inversiones empresariales en el país.
Ante este panorama, una variable que podría afectar aún más a la economía surcoreana son las relaciones entre Estados Unidos y China, pues de empeorar perjudicarían a los países que dependen de ellos, como es el caso de Corea del Sur.