Los precios al consumidor aumentaron en 2016 un 1% respecto al año anterior, pero la subida percibida por los ciudadanos es nueve veces mayor que la que reflejan los indicadores nominales. Lo mismo ocurre con el desempleo, cuya tasa oficial no supera el 4%, pero la percepción en la calle es que el paro real supera el 11%.
Al respecto, una reciente encuesta realizada entre 1.030 surcoreanos mayores de 19 años, revela que el índice de malestar económico, o miseria económica según la percepción de la situación actual de los ciudadanos, alcanza 23,7 puntos; nivel 11,9 superior al calculado en base a los indicadores económicos nominales.
La diferencia entre ambos índices se produce al ser la subida nominal de los precios y la tasa de desempleo oficial muy inferiores a las percibidas por la población.
En el caso de los precios, la diferencia entre la subida nominal y la realmente percibida por los ciudadanos es hasta de 8 puntos porcentuales, ya que la publicada por el Banco de Corea en 2016 es del 1%, mientras que la percibida alcanza el 9%. El motivo de esta desproporción es que la ciudadanía siente más directamente el incremento de aquellos bienes o productos relacionados con la vida y el consumo diario, como los alimentos.
La tasa de paro, por su parte, presenta una diferencia de 7,7 puntos porcentuales entre la nominal y la percibida, al excluir la primera tanto a aquellos que no hacen esfuerzos por encontrar empleo, aún pudiendo trabajar si les llega una oferta, como a aquéllos que renunciaron a buscar trabajo.