El Banco de Corea decidió el jueves 23 mantener el tipo de referencia por otro mes consecutivo en el nivel actual del 1,25% anual; determinación que refleja la incertidumbre imperante sobre el futuro económico y el estado del mercado financiero.
La postura del banco central es que no es prudente alterar las tasas de interés, mientras crece la inseguridad sobre la coyuntura económica y política, tanto nacional como internacional.
El factor que más inquieta en este ambiente, según los miembros del Comité Financiero y Monetario del Banco de Corea, es la deuda familiar, pues solo durante 2016 aumentó más de 1,4 billones de wones. Se analiza que una rebaja del tipo de referencia podría provocar un mayor endeudamiento de las familias, mientras que una subida podría arrastrar a la bancarrota a aquellas familias y empresas cuya subsistencia depende en gran medida de los préstamos.
También es una variable importante la política de la Reserva Federal, que se estima elevará el tipo de referencia en unas dos o tres ocasiones este año, ocasionando una fuga de capital extranjero del mercado financiero surcoreano.