La central nuclear Gori-1, la primera planta de su índole de Corea del Sur estrenada en 1978, hace 40 años, dejó de operar definitivamente a las 00:00 horas del lunes 19. En concreto, su operación cesó por completo durante la madrugada, al caer a menos de 93 grados la temperatura del reactor atómico.
La central comenzará a desmantelarse en 2022, una vez finalicen los procesos necesarios para enfriar el combustible nuclear y las pruebas de seguridad. La eliminación de materiales radiactivos y sustancias contaminantes, y el desmantelamiento total del Gori-1 llevarán más de 15 años y un presupuesto de más de 1 billón de wones.
Dicha central generaba el 4,7% de la electricidad producida en Corea y fue concebida para 30 años de vida útil. No obstante, su operativa fue prolongada en 2005 unos 10 años y recientemente, ante la feroz oposición tanto de las organizaciones medioambientales, como de la sociedad civil, un segundo intento de postergar su vida útil quedó frustrado.