La tasa de ejecución de gasto fiscal ascendió en el primer semestre de 2017 a un 59%, al usar el Gobierno 166,3 billones de wones del presupuesto establecido, principalmente para conseguir sus objetivos de reactivación económica y creación de empleo.
En concreto, el Gobierno central gastó 139,2 billones de wones y las instituciones públicas 27,1 billones de wones. En tanto, los ministerios que más se apresuraron en cumplir con sus planes fiscales fueron aquéllos a cargo de medidas y prestaciones directamente relacionadas con la economía y la creación de puestos de trabajo.
Estos gastos obedecen a la decisión del Gobierno de ejecutar prematuramente el presupuesto, para combatir la desaceleración de la economía y el empeoramiento del mercado laboral.