El Ministerio de Estrategia y Finanzas ha dado a conocer una propuesta para implementar el impuesto eclesiástico, con estándares pormenorizados sobre los ingresos a gravar, que ha distribuido entre las principales congregaciones del país.
Según la propuesta, el Gobierno clasificará como sujeto a impuesto todo ingreso mensual que perciban los integrantes de las congregaciones religiosas, o cada cierto periodo reguilar, al margen de las causas del pago.
Así, no solo gravarán las pagas que los religiosos reciben para sus gastos diarios en agradecimiento o como donaciones; sino también las dietas y ayudas económicas para cubrir los servicios públicos, los gastos médicos y aquellos relacionados con el mantenimiento de sus viviendas. No obstante, las dietas serán exentas de impuestos si el religioso presenta facturas o documentos que muestren que no fueron usadas personalmente.
Sin embargo, no gravarán las donaciones en agradecimiento a visitas a creyentes hospitalizados, sermones en bodas, ni charlas en colegios o universidades.
Una fuente del Gobierno ha avanzado que los detalles de aplicación del impuesto eclesiástico se establecerán a finales de octubre, una vez recaben la opinión de las diferentes congregaciones religiosas sobre la propuesta actual.