Contradictoriamente a la magnitud económica que tiene -incluida entre las diez mayores del mundo- Corea del Sur presenta un pobre nivel de productividad laboral, situación que los especialistas explican como un fenómeno derivado de la jornada de trabajo excesivamente larga respecto a la de otras naciones.
Al respecto, la OCDE ilustra que en 2017, el producto interno bruto por hora trabajada de Corea del Sur fue de 34,3 dólares, superior en 1,4 dólares al registrado el año anterior.
Cabe saber que el PIB por hora trabajada está en ascenso en el país desde 2011, año en que por primera vez sobrepasó los 30 dólares, y en 2017 mostró el aumento más pronunciado en siete años, gracias a la disminución de asignaciones de trabajo debido a procesos de reestructuración empresarial y a la reactivación del mercado inmobiliario. Sin embargo, está muy por debajo de otras economías desarrolladas.
En concreto, dentro de la OCDE, hay solo cinco estados-miembro cuyo PIB por hora trabajada es inferior al de Corea del Sur, que a su vez es apenas el 38% del de Irlanda, país que ocupa el primer lugar de este ranking con 88 dólares.
El nivel tan bajo de productividad laboral se debe, principalmente, a las largas jornadas a las que están expuestos los trabajadores surcoreanos. Los datos de la OCDE de 2016 muestran que los surcoreanos trabajan en promedio 2.069 horas al año, total que supera en unas 305 horas la media de los estados-miembro de esa organización internacional, que es de 1.764 horas anuales.