El Gobierno de Corea del Sur ha elaborado un plan concreto para convertir en un parque nacional el actual emplazamiento de la base estadounidense de Yongsan, en Seúl, que ocupa una superficie de 2,43 millones de metros cuadrados.
Desde finales del año pasado, dicha base militar abrió el acceso a visitantes, aunque de forma limitada, pero aún quedan muchos retos hasta recuperar dicho espacio en su totalidad.
La Fuerza estadounidense aún no ha confirmado la fecha exacta de traslado de personal y equipos a la base en Pyeongtaek, y tampoco es fácil determinar cuánto demorarán las negociaciones para devolver la base militar en base al Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas Combinadas.
Además, otro problema será la contaminación ambiental en torno a la base, hasta poder convertir dicha zona en un parque. Tomando como ejemplo la sede del Comando de las Naciones Unidas en Corea, que previamente fue retornado al Gobierno surcoreano, la contaminacion del solar precisó más de 10 mil millones de wones hasta poder usada sin riesgo para fines civiles.