El Gobierno apuesta por convertir Corea del Sur en una de las cuatro mayores potencias manufactureras del mundo y para lograr esa meta, según anunció el miércoles 19, impulsará hasta el año 2030 un plan para reformar la estructura del sector, para que sea más inteligente, más amigable con el entorno y más convergente.
Según dicho plan, los objetivos específicos a alcanzar son elevar al 30% tanto la tasa de valor añadido del sector manufacturero, como la proporción de bienes innovadores frente al de productos manufacturados, para finalmente aumentar las exportaciones y situar a Corea del Sur entre los mayores fabricantes del mundo.
Para lograr dicho fin, aplicará tecnologías inteligentes a la producción manufacturera, fomentará la inversión en las llamadas "nuevas industrias", como chips de procesador, coches del futuro y bioindustria, e incentivará la fabricación de productos con alto valor añadido, como pantallas OLED, pilas secundarias y textiles de uso industrial.