Cada vez más productos en Corea del Sur, de los que componen el índice de precios al consumidor, se abaratan, agudizando el temor ante una posible deflación.
Según la Oficina Nacional de Estadística, entre enero y julio de 2019 un 29,8% de los 460 bienes y servicios que componen la canasta familiar bajaron de precio, tasa que supone un aumento constante del 16,2% al 28% entre 2012 y 2018.
En 2019, los bajos precios derivan no solo de la oferta de petróleo y bienes agrícolas, sino también de la ralentización del crecimiento económico y la subsiguiente contracción de la demanda.
El diagnóstico del Banco de Corea es, en todo caso, que el abaratamiento de los bienes considerados para los precios al consumidor y la inflación es limitado. Sin embargo, los indicadores muestran cada vez más nítidas señales de deflación, dificultando incluso hacer una previsión optimista, ante la desaceleración del crecimiento económico y su enorme impacto en el nivel de los precios, mayor que en el tipo de cambio o en las cotizaciones internacionales del petróleo.