La carga financiera por cada ciudadano -es decir el gasto por habitante en impuestos, pensiones y seguros públicos- superó en 2019 por primera vez los 10 millones de wones en Corea del Sur.
Al respecto, el legislador Choo Kyung Ho de Unidad Futura indica que el año pasado cada ciudadano surcoreano destinó 10.141.000 wones en impuestos y obligaciones con la seguridad social.
La carga financiera ha venido registrando récords desde 2013, año en que llegó a 6.885.000 wones. Sin embargo, en 2019 el aumento no fue tan pronunciado como en años anteriores, ante la desaceleración económica y el empeoramiento de la rentabilidad empresarial.
Asimismo, la tasa de carga financiera, factor que indica la relación entre la carga impositiva y el producto interior bruto, registró el nivel más elevado de la historia, tras subir hasta un 27,4%.
En este contexto, se prevé que tanto la carga financiera como la tasa de carga financiera aumentarán más rápidamente los próximos años, debido a la baja tasa de natalidad, al envejecimiento de la población y al subsiguiente incremento de demandas en prestaciones sociales, que inevitablemente multiplicarán las obligaciones ciudadanas con el sistema de seguridad social.