A partir del año 2023, gravarán la inversión de particulares en acciones. En concreto, tributarán como ingreso financiero las ganancias obtenidas en valores de fondos de inversión o derivados, cuya tasa impositiva será del 20% para rentas inferiores a 300 millones de wones y del 25% para aquellas por encima de dicha cifra.
Esto significa que los beneficios logrados por inversores minoristas por valores cotizados en Bolsa, que actualmente no devengan impuestos, pues la normativa actual solo grava la compraventa de inversores mayoristas con más 1.000 millones de wones en acciones de una empresa, pasarán a tributar. Sin embargo, habrá un margen exento, siempre que los beneficios netos por operar en la Bolsa surcoreana no superen los dos millones de wones.
Este cambio en el sistema impositivo nacional llegará tras una serie de audiencias y debates públicos, como parte del proyecto de reforma tributaria que el Gobierno presentará a fines de julio.