El Banco de Corea estima que los precios al consumidor apenas subirán un 0,3% en 2020, al aumentar la presión deflacionaria por las políticas de bienestar del Gobierno, el abaratamiento del petróleo y la desaceleración económica, que por ahora es más fuerte que los factores inflacionarios, como el tipo de cambio y los precios de bienes agropecuarios.
Sin embargo, refleja un mayor optimismo de cara a 2021, cuando augura que los precios al consumidor subirán hasta un 1,1%.
En cuanto a la inflación subyacente, que excluye los precios de alimentos y energía, el banco central prevé que ascenderá un 0,4% en 2020 y un 0,9% en 2021.