La presión fiscal aumentó en Corea del Sur en 2019 por sexto año consecutivo, superando por primera vez el 27%. La presión fiscal es el porcentaje de ingresos que particulares y empresas aportan efectivamente al Estado en concepto de impuestos respecto al producto interior bruto.
La Oficina de Presupuesto de la Asamblea Nacional detalló, en base a cálculos provisionales, que en 2019 la presión fiscal alcanzó el 27,3%, 0,6 puntos más respecto a 2018, pues ampliar las prestaciones sociales requirió de una mayor aportación ciudadana a la seguridad social.
La presión fiscal disminuyó entre 2008 y 2010 con los recortes de impuestos promovidos por la administración del presidente Lee Myung Bak, pero subió al 23,2% en 2011 y al 23,7% en 2012. Durante el gobierno de la presidenta Park Geun Hye se mantuvo la progresión alcista excepto en 2013, para posteriormente, tras la entrada del Ejecutivo de Moon Jae In, marcar una continua subida hasta un promedio anual del 26,5% entre 2017 y 2019.
En tanto, la carga tributaria de los ciudadanos no mostró en 2019 gran diferencia respecto al año anterior, situándose en el 20%.
Actualmente, Corea del Sur presenta niveles inferiores, tanto de presión fiscal como de carga tributaria, al promedio de la OCDE, aunque esos indicadores muestran un ascenso más rápido que en otros estados-miembro.