Si bien ya estánen marcha los trámites para la fusión por absorción de Asiana Airlines por Korean Air, este proceso no podrá concretarse sin la autorización sobre consolidación de negocio de al menos cuatro países.
Uno de esos países es Estados Unidos, donde la fusión entre dos empresas debe ser sometida a una evaluación sobre integración corporativa si las ventas de ambas en el mercado estadounidense superan en conjunto 198 millones de dólares, unos 237.000 millones de wones, y en 90 millones de dólares, unos 108.000 millones de wones, la compañía a absorber.
En el caso de la Korean Air, durante los tres primeros trimestres de 2020 registró más de 1,7 billones de wones en ventas de billetes, logrando un 18% de ese total en América entre enero y marzo, el 26% en el periodo abril-junio y el 23% en julio-septiembre. Por tanto, la adquisición de Asiana Airlines precisará el permiso del Gobierno estadounidense.
En tanto, la situación no es muy diferente en la Unión Europea, que aplica una mayor regulación sobre competencia desleal y prácticas monopolísticas, con antecedentes de rechazo a fusiones entre aerolíneas, como que pretendía unir las dos mayores compañías de Grecia en 2011. Entonces, la UE vetó la propuesta argumentando que la fusión daría origen a un "dinosaurio" que dominaría el 90% del mercado aéreo griego, afectando a los consumidores de vuelos domésticos.
Y también poseen normas similares China y Japón, cuyas compañías compiten fuertemente con Korean Air y Asiana Airlines en el mercado aéreo asiático.