Ante el rápido aumento de la deuda familiar, las autoridades financieras han anunciado que endurecerán el acceso a los préstamos.
El eje central de las nuevas medidas busca reforzar la llamada tasa de servicio de deuda (DSR), que valora la capacidad del solicitante para afrontar el pago de una hipoteca o de otros préstamos.
Actualmente, el máximo de la deuda no debe superar el 40% de los ingresos anuales en caso de comprar vivienda en zonas de especulacion inmobiliaria, incluida la zona capitalina. Hasta la fecha, esta norma se aplicaba a compradores de viviendas de más de 900 millones de wones o en créditos superiores a 100 millones de dólares.
Pero a partir de julio, la norma afectará a prestatarios que adquieran viviendas valoradas en más de 600 millones de wones en regiones sujetas a regulación, mientras que prevén restricciones adicionales en julio de 2022 y en julio de 2023.
La medida busca mitigar el crecimiento anual de deuda de los hogares a una tasa inferior al 5% el próximo año, actualmente en el 8%.