Ante la premisa de que cuestionar los derechos humanos en Corea del Norte podría complicar un clima de diálogo, el Departamento de Estado estadounidense ha enfatizado que los derechos humanos son el eje de su política exterior.
Un portavoz de dicha cartera explicó el lunes 17 a las emisoras Radio Asia Libre y La Voz de América, que la agenda diplomática de Biden da prioridad a los derechos humanos.
Agregó que el régimen norcoreano explota a su población y destina sus recursos al programa nuclear y balístico, y por tanto Estados Unidos busca impedir toda vulneración de derechos con otros países que comparten esos valores. No obstante, aclaró que las sanciones de Washington no impiden acciones humanitarias ni la llegada de ayuda internacional.
Moon Chung In, experto en temas norcoreanos del Centro Sejong sobre Relaciones Internacionales, Seguridad y Reunificación, comentó que su principal preocupación es que Estados Unidos presione con temas de derechos humanos, algo que Pyongyang percibe como una política hostil contra su régimen, y podría ensombrecer el clima de diálogo.