Aquellos que posean cuentas en el exterior con más de 500 millones de wones están obligados a declararlas hasta finales de junio.
Dicha obligación recae sobre toda cuenta abierta en empresas financieras extranjeras, y abarca dinero en efectivo, acciones, bonos, fondos de inversión y otros activos financieros.
Quienes no declaren o incurran en falsedad se enfrentarán a multas de hasta el 20% de esos activos, y si la omisión supera los 5.000 millones de wones anuales, recibirán sanciones penales.
Conforme a la revisada Ley sobre Coordinación Tributaria Internacional, a partir de 2022 también deberán declarar los activos virtuales en bolsas o entidades financieras en el extranjero.