Como parte de la lucha internacional contra la evasión fiscal, los estados miembros del G7 han acordado implantar un impuesto mínimo global del 15% a las multinacionales, e imponerles el pago de impuestos corporativos no solo en el país donde radican su sede, sino también en otros donde realizan negocios.
En primer lugar, este nuevo tributo obliga a las multinacionales a pagar impuestos donde operen, si registran al menos un beneficio del 10%. En concreto, gravarán el 20% de cualquier beneficio por encima de ese margen en los países donde operan esas empresas.
El segundo "pilar" del acuerdo, en tanto, compromete a los estados a cobrar una tasa impositiva corporativa mínima global del 15%.
Se estima que como efecto de este pacto entre las siete mayores economías del mundo, disminuirá la rivalidad entre los Gobiernos por rebajar el impuesto corporativo para atraer a las multinacionales, al fijar un límite mínimo. También podrán recaudar más impuestos a gigantes tecnológicos como Google o Facebook, además de poner coto a la evasión fiscal.
Sin embargo, la entrada en vigor de este acuerdo requiere del visto bueno del G20, donde participa China, y de la OCDE.