Las autoridades financieras y monetarias del país se reunieron el jueves 30 por primera vez en siete meses para analizar la coyuntura macroeconómica actual. Al encuentro asistieron el gobernador del Banco de Corea, Lee Ju Yeol, y el primer ministro de Economía Hong Nam Ki, así como los nuevos jefes de la Comisión de Servicios Financieros y del Servicio de Supervisión Financiera.
Durante la reunión, el vicepremier de Economía diagnosticó que las naciones del mundo, incluyendo Corea del Sur, se abocan a normalizar paulatinamente sus políticas fiscales y financieras, que mantenían en línea restrictiva para superar la pandemia. No obstante, recordó el aumento de la presión inflacionaria por la subida de precios de petróleo y materias primas, además de surgir otros riesgos latentes, como los problemas de la inmobiliaria china Evergrande.
También aludió a la posibilidad de una mayor incertidumbre en adelante, que obligue a elevar las tasas de interés y aumente la volatilidad en los mercados, tanto de acciones como de divisas, al no reactivar a tiempo las redes globales de suministro, complicarse las negociaciones sobre el techo de deuda en Estados Unidos y presentar ante un mercado reticente el plan de la Reserva Federal de reducir la compra de bonos del Tesoro en 2022.
En este contexto, el vicepremier mencionó el problema de la liquidez en el mercado financiero nacional, aludiendo especialmente a la deuda de los hogares, exhortando a activar medidas para reprimir su aumento mediante reformas que faciliten el acceso a préstamos a quienes realmente los necesiten, en base a sus propias capacidades de pago.