Ante las especulaciones sobre la inminencia de un nuevo ensayo de un misil balístico intercontinental (ICBM) por parte Corea del Norte, Estados Unidos ha intensificado sus actividades militares alrededor de la península coreana al movilizar armas de punta, entre ellas cazas de último modelo y aviones de reconocimiento.
En el Mar Amarillo, un caza furtivo F-35C, un Hornet F/A-18 y un avión de alerta temprana Hawk Eye realizaron un ejercicio aéreo acompañados del portaaviones de propulsión nuclear Abraham Lincoln. Las autoridades militares estadounidenses divulgaron un vídeo de las maniobras, junto con un comunicado de prensa, algo muy poco habitual. Explicaron que el ejercicio tuvo lugar en las aguas internacionales del Mar Amarillo como una manifestación de la voluntad de Estados Unidos de cumplir con la promesa hecha a sus aliados de ofrecerles protección, al tiempo de afirmar que ensayos norcoreanos de misil intercontinental constituyen una descarada violación a las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
En la costa oriental de la península coreana, mientras tanto, sobre volaron el Mar del Este varios aviones de reconocimiento de las fuerzas estadounidenses, específicamente el día 14 un avión espía Rivet Joint y el día 15 un Cobra Ball, especializado en rastrear la trayectoria de misiles balísticos.
Estas actividades tuvieron por objeto emitir una advertencia indirecta a Corea del Norte y de paso también a China.