El Ministerio de Exteriores ha cambiado de postura sobre la repatriación de dos pescadores norcoreanos en 2019, al igual que el Servicio Nacional de Inteligencia y el Ministerio de Reunificación.
En concreto, consideraron inapropiada la carta enviada a Naciones Unidas al respecto durante el Gobierno de Moon Jae In, en modo de autocrítica.
Exteriores alude a una misiva enviada dos meses después de repatriar a los pescadores, al ser preguntado por el relator especial de la ONU sobre derechos humanos norcoreanos sobre los motivos para devolverlos a Corea del Norte.
En dicha carta, Exteriores alegó motivos de seguridad nacional, al considerar que no tenían voluntad real de desertar y la imposibilidad de otorgarles estatus de refugiados ante un crimen grave, pues tampoco podían ser juzgados ante los tribunales surcoreanos por falta de pruebas, destacando que la medida no incumplía la Convención contra la Tortura.
Pero el día 15 la cancillería explicó que la carta contenía algunas frases impropias que no acataban fielmente las convenciones universales sobre derechos humanos. Este cambio de postura se atribuye a una nueva interpretación de la Convención contra la Tortura, que prohíbe repatriar a personas a países donde puedan ser torturadas, al considerar que debió aplicarse a presuntos criminales.