El presidente Yoon Suk Yeol ha prometido una estricta vigilancia y fuertes medidas para prevenir nuevas crisis financieras, que pudieran dificultar la vida de los ciudadanos.
El mandatario encabezó el miércoles 24 una reunión del Ejecutivo sobre la coyuntura macroeconómica. Allí, evaluó que la economía tanto nacional como mundial atraviesa una situación más complicada que la vaticinada en mayo por el Gobierno y analistas civiles. Aludió en particular, la depreciación del won frente al dólar como el mayor reto en estos momentos, al tiempo de señalar el encarecimiento de las materias primas y el subsiguiente aumento de los precios de importación, que amplían el déficit en la balanza de comercio exterior de Corea.
En cuanto al precio del petróleo y los cereales, destacó que empieza a estabilizarse, aunque es prematuro para estar tranquilos, dados los factores inflacionarios que persisten a nivel global ante la reducción por parte de Rusia de la oferta de gas hacia Europa.
Yoon advirtió de que el riesgo de una desaceleración de la economía mundial aumenta en estos momentos por la subida del tipo de referencia en muchos países y la creciente incertidumbre. Agregó que, si bien la economía surcoreana es más fuerte que en el pasado, hay que mantenerse alerta para prevenir nuevas crisis financieras.