Tras finalizar su intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas, al presidente Yoon Suk Yeol le quedan por delante dos importantes actividades: una reunión cumbre con Joe Biden de Estados Unidos y otra - aún por confirmar- con Fumio Kishida de Japón.
Se prevé que durante el encuentro con el presidente estadounidense hablarán sobre asuntos de la península coreana y de seguridad económica, si bien también podrían discutir sobre la Ley de Reducción de la Inflación, aunque se ignora si a ese nivel podrán acordar excluir a los coches surcoreanos de la ley para que puedan gozar de las ayudas a vehículos eléctricos, pese a no ser estadounidenses.
Además, la prensa vaticina que Yoon y Biden podrían intercambiar opiniones sobre una mayor cooperación para estabilizar el mercado de divisas, ante las continuas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal y el fortalecimiento del dólar.
En tanto, según los pronósticos actuales y en caso de celebrarse, la cumbre entre Corea y Japón será muy breve y versará sobre temas genéricos, pues a la ya existente tensión entre Seúl y Tokio por temas tan susceptibles como la indemnización a las víctimas de explotación laboral durante el colonialismo, se han añadido los dispares anuncios de autoridades surcoreanas y niponas sobre la cumbre, pues mientras las primeras aseguraron que solo faltaba fijar el horario, las segundas expresaron que aún no estaba decidida su celebración.