Cho Tae Yong, embajador de Corea del Sur en Estados Unidos, ha calificado de "muy grave" el actual contexto geopolítico de la península coreana.
Durante un encuentro con los corresponsales el jueves 27 en Washington D.C., reiteró que Seúl y Washington mantienen una estrecha cooperación para elevar la fuerza disuasiva y responder de forma contundente a las amenazas norcoreanas.
Afirmó que Pyongyang podría seguir elevando el tono de las provocaciones con pruebas nucleares, misiles balísticos de largo alcance y armas convencionales, al igual que en los últimos meses.
De hecho, las últimas semanas el régimen de Pyongyang ha venido realizando ensayos balísticos, y a principios de octubre lanzó un misil de alcance medio que sobrevoló cielo japonés, mientras que Seúl y Washington creen que Corea del Norte podría efectuar un séptimo ensayo nuclear en cualquier momento.
Ante esta escalada de tensión, algunas voces aluden a la necesidad de desplegar activos estratégicos de Estados Unidos en la península coreana, aunque Washington se muestra reacio a dicha propuesta y en cambio apuesta por reforzar el potencial de disuasión ampliada.
Por su parte, el Gobierno surcoreano avanzó que si Corea del Norte realiza un nuevo ensayo nuclear, responderá con medidas militares y promoverá la adopción de nuevas sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra el régimen norcoreano.
Cho confirmó que Seúl y Washington mantienen diversos canales de comunicación, como el Consejo de Seguridad entre los ministros de Defensa, y consultas permanentes entre los delegados nucleares de ambos países, mientras que la Embajada de Corea está en estrecho contacto con el Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca y los departamentos de Estado y Defensa de Estados Unidos.