Corea del Sur y Estados Unidos comenzaron el lunes 31 el ejercicio aéreo conjunto "Tormenta Vigilante", simulacro que termina el viernes 4.
Ante un posible séptimo ensayo nuclear norcoreano, las fuerzas aéreas de ambos países enviaron una fuerte advertencia a Corea del Norte, gesto que podría aumentar una respuesta bélica de Pyongyang.
Para esta maniobra Corea del Sur ha desplegado 140 aeronaves, incluidos aviones furtivos F-35A y aviones de combate F-15K, mientras que Estados Unidos ha enviado unos 100 aviones de guerra, incluyendo cazas EA-18G y un avión de combate polivalente F-35B.
Asimismo, también intervienen el Cuerpo de Marines y efectivos de la Marina y del Ejército de Estados Unidos, mientras que la Fuerza Aérea de Australia envió un avión de reabastecimiento KC-30A, siendo la primera vez que participa en estas maniobras.
La última vez que Corea del Sur y Estados Unidos realizaron unas maniobras aéreas de esta escala fue en diciembre de 2017, algo que motivó el enfado de Pyongyang, que culpó a Seúl y a Washington de aumentar la tensión en la zona.