Los líderes de Corea del Sur y Japón se reunieron el domingo 13 en Camboya en una nueva cumbre y hablaron sobre las amenazas norcoreanas y la indemnización a las víctimas de explotación laboral durante el colonialismo. Sin embargo, sobre este último asunto mantuvieron la postura de siempre, es decir, seguir dialogando sin llegar a una solución concreta.
La reunión tuvo lugar dos meses después del breve encuentro mantenido en septiembre en paralelo a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. Tras finalizar, el presidente surcoreano Yoon Suk Yeol y el premier nipón Fumio Kishida emitieron un comunicado de prensa confirmando la mejora de relaciones a nivel diplomático entre ambos países, y la continuidad en los esfuerzos para resolver los problemas pendientes lo antes posible.
No obstante, no llegaron a ninguna conclusión sobre la indemnización a las víctimas de movilización forzosa y explotación laboral durante el periodo colonial, y mantuvieron la retórica de siempre, asegurando que cooperarán y seguirán debatiendo al respecto.
En cuanto a la insistencia de Corea del Norte en proseguir con los ensayos balísticos, tanto Yoon como Kishida condenaron dichas actividades por perturbar la paz y la seguridad no solo en la península coreana, sino en el Nordeste Asiático y en la comunidad internacional.