El Gobierno ha lamentado el último informe de Japón ante la Unesco, alegando que el siglo pasado no discriminó a los trabajadores surcoreanos en sus centros industriales incluidos como Patrimonio Mundial.
Lim Soo Suk, portavoz del Ministerio de Exteriores, emitió un comunicado el martes 13 criticando fuertemente que Japón incumpla la promesa realizada en 2015 para registrar algunos de sus centros industriales como patrimonio mundial de la Unesco.
Entonces, Tokio se comprometió a establecer centros de información en esas instalaciones, reconociendo que allí hubo personas sometidas a explotación laboral y condiciones de vida indignas, que también servirían para rendir homenaje a las víctimas que fallecieron en esos lugares.
Lim urgió a Japón a adoptar las medidas que prometió ante la Unesco, siguiendo las recomendaciones del Comité del Patrimonio Mundial, afirmando que el Gobierno surcoreano insistirá hasta que finalmente Tokio cumpla con su palabra.
No hace mucho, Japón presentó un informe con los avancesen en medidas de seguimiento de las 23 instalaciones industriales incluidas en la lista del Patrimonio de la Humanidad, entre las que figura la isla de Hashima, donde obreros coreanos fueron sometidos a explotación laboral.
El informe explica que si bien el trabajo en la isla de Hashima fue duro, no hay pruebas de trato discriminatorio hacia los obreros surcoreanos.