Japón aumentará su presupuesto de defensa para lograr una mayor capacidad de contraataque, lo que implica cambios en los principios rectores en política exterior y seguridad.
Recientemente, Tokio hizo este anuncio inquietando a Corea del Sur, pero el Ejecutivo de Seúl afirmó que para que Japón pueda intervenir en la península coreana deberá consultar primero con Corea del Sur y llegar a un acuerdo.
Esta fue la reacción del Gobierno surcoreano a la decisión de Japón de reforzar su capacidad militar para realizar contraataques, puntualizando que cualquier acción de Tokio que afecte de algún modo a la seguridad de la península coreana requeriría de un acuerdo previo y del consentimiento Corea del Sur.
El Ejército surcoreano también destacó que antes de un hipotético ataque contra Corea del Norte por un imprevisto, Japón precisará la autorización del Gobierno surcoreano, pues la Constitución marca que el territorio nacional incluye al que actualmente ocupa Corea del Norte, y por tanto Tokio no podría desplegar tropas ni atacar al Norte sin el permiso de Seúl.
En cuanto a la inclusión de los islotes Dokdo como parte del territorio Japonés en documentos oficiales sobre seguridad, el Ministerio de Exteriores y el Ministerio de Defensa surcoreanos citaron respectivamente al ministro plenipotenciario y al agregado militar de la Embajada de Japón en Seúl, para presentar una queja oficial y exigir a Tokio suprimir dicho alegato.