Corea presenta una inflación récord en 2022 pues los precios al consumidor subieron un 5,1%, registrando el mayor aumento desde 1998.
Así, estiman que si el precio del petróleo se estabiliza y se contrae la demanda - que aumentó tras suprimir las medidas contra el coronavirus- podría haber cierta desinflación, aunque todavía hay muchas variables que no permiten emitir un pronóstico fiable.
Según el Banco de Corea, entre enero y noviembre los precios al consumidor aumentaron un 5,1% respecto a 2021, superando el 4,7% de 2008 - cuando la economía coreana sufrió un duro impacto por la crisis fianciera global- e incluso batiendo el récord del 7,5% en 1998, año en que Corea vivió una de sus peores crisis y tuvo que solicitar un rescate al Fondo Monetario Internacional.
El banco central explica que, aunque a principios del segundo semestre hubo cierta desinflación, al bajar el precio del petróleo y estabilizarse el tipo de cambio dólar-won, por ahora no se percibe un descenso real de los precios, pues los alimentos procesados y los restaurantes mantienen su escalada de precios, mientras servicios básicos como la luz y el gas siguen subiendo.
Su previsión es que los precios al consumidor mantendrán una inflación en torno al 5%, aunque la menor subida del petróleo y derivados, y la menor demanda nacional e internacional podrían contenerla en cierta medida.
Mientras, a la contra juegan variables como la evolución de la demanda en el mercado chino, el tope al crudo ruso o el posible límite a la producción de los países exportadores de petróleo.
Además, el posible efecto de la contracción de la demanda y el descenso del consumo podrían no traducirse en una caída real de los importes que realmente percibe el bolsillo del consumidor, porque los precios no suelen bajar tras un periodo de inflación, y porque tampoco descartan nuevas subidas de la tarifa eléctrica.